Aunque como es muy difícil que la pedagogía no se suba al caballo
de la poesía, ya se me ocurren “cosas” que se podrían hacer en clase en
septiembre: proponer a los alumnos que confeccionen “su diccionario” del verano
con palabras que lo definan, asociadas con imágenes, vivencias…
En grupos de 4, actividad oral :
1° Cada alumno prepara en casa sus cartas: las imágenes y los
textos por separado (unas 5 cartas x 2);
2° Se mezclan las cartas de los 4 alumnos del grupo, las imágenes
y los textos por separado;
3° Se reparten las cartas con las imágenes entre los alumnos, sin
que los otros jugadores las vean;
4° Se ponen las cartas con los textos en un mazo, boca abajo;
5° Por turnos, los alumnos cogen una carta de mazo y leen el texto
en voz alta. El que crea que tiene la imagen que corresponde al texto la pone
encima de la mesa. Si es correcto, se queda con las dos cartas;
6° Gana el jugador que contabilice el mayor numero de cartas al
final.
Individual o en grupo, actividad
escrita:
Utilizando las “cartas imagen” de otro grupo tienen que inventar
unas vacaciones del tipo que marque el dado
Se tira el dado
1
originales
2
divertidas
3
surrealistas
4
aventureras
5
aburridas
6
deportivas
Aquí
tenéis la versión pedagógica de “mi pasión por nombrar”(en dos versiones A1 y
A2): es importante que hagamos nosotros también nuestras cartas, para que los
estudiantes vean que nos implicamos compartiendo nuestras vivencias, y además
así pueden ver un ejemplo concreto.
Las
podemos utilizar para introducir la actividad, como un juego de observación:
proyectarlas para todos o recortarlas para que lo hagan en pequeños grupos. La
dinámica será la misma: relacionar la imagen con el texto.
Creo que esta actividad puede dar mucho juego...