jueves, 26 de diciembre de 2013

Veo, veo.. ¿qué veo en el mundo ELE?



En movimiento se me aceleran los cuestionamientos. Relampaguean en mi mente como inyecciones de conciencia, fulgurantes y resbaladizos como territorios pantanosos por donde me da miedo ver desaparecer algunas de mis certezas.

Aprovecho que estoy con la cabeza al revés… para ver mis cosas desde la perspectiva nueva que me ofrecen las antípodas.

Ya llevo mucho tiempo publicando en este blog, que es como el día a día de mi taller de artista o mejor dicho de artesana de ELE.  No tiene nada que ver con publicar un libro,  un hecho que se me aparece mucho más perenne, costoso, arduo y definitivo.
Los blogs fluyen. Son como arboles de hojas caducas, viven de la inmediatez de las clases y revelan algo que funciona – o no – en un momento dado, para unos determinados alumnos. Los blogs son como nosotros: docentes en movimiento en el ejercicio de nuestra profesión compartida. Alimentan nuestro quehacer con el rigor que implican, las alegrías que nos dan, las luces que revelan  y los encuentros que propician.

Veo, veo.. ¿qué veo en el mundo ELE?

Muchísimos materiales, buenas editoriales, nuevas herramientas que nos abren vías inexploradas , cosas “antiguas” rejuvenecidas y maquilladas, muchísima gente generosa que deja fluir su quehacer y lo comparte, gente de moda y grandes profesionales que nos nutren y nos inspiran (que conste que todos podemos ser “grandes” para alguien en un momento dado), muchísimas recetas con parecidos ingredientes, , una gran fe – a veces ciega cuando viaja sola – en las nuevas tecnologías y las redes sociales.

Tenemos las cosas mucho más fáciles que antes, aunque no más sencillas. Pasamos a veces demasiado tiempo  buscando la secuencia perfecta, o intentando crearla, dudando, eligiendo la que nos parece la mejor opción para una clase. Las redes sociales nos ayudan a colaborar, nos inspiran al poder leer lo que imaginan otros  pero también  son devoradoras de tiempo.

¿Y si con todo eso nos olvidamos de lo principal? (no digo que pase, sino que pueda pasar)

La pregunta del millón

Más allá de modas y tendencias, en mi brújula de profesora , ¿a qué norte tiene que apuntar mi practica docente para conseguir mi objetivo principal, que no es otro que mis  alumnos sean mejores (no me atrevo a decirlo, pero lo pienso: excelentes) como estudiantes y como personas?

¿Cómo transformar los recursos didácticos en oro? (maravillosa alquimia de nuestra profesión)

Los seis magníficos

Tras larga reflexión, atenta a la evaluación de mis alumnos y a la mía propia, defino las grandes líneas inspiradoras ( cuidado, no son ingredientes, porque no hay recetas) de mi éxito como profesora:

- Alimentar la motivación
- Brillar y hacer que brillen
- Vivir en clase emociones positivas
- Establecer una relación humana auténtica
- Transmitir la pasión (por el español y por el aprendizaje)
-  Aprender con proyectos

No hay que descuidar el tejido humano. Un brillante profesor dotado de maravillosos recursos y de todas las competencias necesarias, lo será menos si lo humano adolece.
Los adolescentes nos enseñan esta ecuación: son sobre todo sensibles a lo que somos, luego a lo que hacemos y por ultimo a lo que decimos.
Los alumnos que me agradecen lo vivido en clase no hablan de mis competencias (y soy consciente de que las tengo), sino de lo que soy y de las cosas maravillosamente humanas que han podido vivir en clase.

Somos creadores de posibles, artesanos de lo humano

Qué gran profesión

Feliz alquimia 2014







2 comentarios:

cinefan dijo...

Me gusta mucho lo de los seis magníficos.
Qué sigas tu trabajo tan excelente en el nuevo año. Cuando disfrutamos enseñando´- y se ve que disfrutas- seguro que nuestros alumnos aprenden.
Saludos desde Sevilla
Jane Arnold

Pilar dijo...

¡menudo autógrafo para mi blog! Gracias mil